El eco del antes,
de lo que fue,
de lo dicho,
de lo hecho.
El eco del suspiro,
tantas veces suspirado.
El eco del llanto,
derramado y vuelto a consumir.
Aún resuenan y puedo escucharlos muy bien.
Muchos días se esconden,
los escondo,
tapo mis oídos.
Pero todavía rebotan
y carezco de tu sordera.

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