¿No hay más respuestas?
Aparentemente no.
Un silencio que anuncia tu partida.
El tren debajo de la lluvia ya no espera por nadie. Parte, se marcha hacia la siguiente estación, donde la tormenta ha abandonado los rieles.
Supongo que debo pronunciar un sencillo adiós.
Saco mi pañuelo de estación, con el vinagre en las heridas.
Quizás ya fue suficiente para ti.
Y me desvanecí.

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