Si alguna vez fue a trabajar, se tomó unas largas vacaciones y el Universo le cerró la puerta de la oficina.
Quizás nunca fue.
Quizás nunca fue él quien pasó las facturas, sino algún otro empleado.
El azar, tal vez.
Y ahí está ella.
Su belleza prevalece.
Karma, irresponsable, ¿nadie pasará esa factura?
Supongo que no.
El Universo se ríe.
Yo no sé a dónde mirar.

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